5 razones raras de porqué “cuesta” recibir un halago

5 razones raras de porqué “cuesta” recibir un halago

¿Te sonrojas cada vez que alguien dice algo bueno de ti?, muchas personas más que disfrutar un cumplido, se sienten avergonzadas o que no tienen derecho a que los demás se expresen algo positivo respecto a ellos, pero, ¿por qué te cuesta recibir un halago?

De acuerdo con un estudio realizado por el sitio Soulpancake, por más simples que sean los cumplidos tienen el poder de elevar la autoestima de las personas hasta en un 34%.

Cuando no todo es color de rosa…

Diversos psicólogos aseguran que existen muchos factores por los que una persona no acepta los cumplidos de una forma positiva y en lugar de disfrutar de un bienestar, crean emociones negativas.

  1. Autoestima. De acuerdo con Guy Winch, psicólogo clínico y autor de “Emotional First Aid’, explica que las personas que se incomodan al recibir un halago es porque tienen una baja autoestima.
  2. Desconfianza. La psicóloga Susan Quilliam asegura que existen personas que piensan que los cumplidos se dicen para ser amables con los demás o porque sienten lástima por ellas.
  3. Falsa modestia. El psicólogo Jan Schaummann señala que algunas personas consideran que detrás de esas palabras existe algún interés escondido.
  4. Familiaridad. Las personas piensan que las palabras positivas se expresan por ser buenos amigos o porque existen un lazo de amistad o de afecto.
  5. Cuestiones culturales. Influye el contexto en el que ha crecido la persona, es decir, la educación que brindan los padres desde la infancia.

Ten en cuenta que aceptar los cumplidos o halagos no te hacen una persona arrogante, sino que beneficia a tu salud emocional y mental, así que la próxima vez que alguien hable bien de ti, sólo agradece sinceramente.

Y tú, ¿qué haces cuando alguien te dice un cumplido?

Fuente: bienestar.salud180.com (27-08-2014)

 

Las siete actividades más eficaces para ser feliz

Las siete actividades más eficaces para ser feliz

Para alcanzar la felicidad es preciso que seamos capaces de valorar ciertas cuestiones del día a día, sencillas pero satisfactorias, y que normalmente sólo apreciamos cuando las perdemos. Suele afirmarse que la felicidad reside en saber disfrutar de las pequeñas cosas, pero para ello, primero hay que identificarlas, potenciarlas y asegurarse de que se convierten en placenteros hábitos. Sí, la felicidad también es un hábito y hay que saber enfocar la mente en el aquí y el ahora.

Adoptar una actitud mental de “aquí y ahora” nos permite disfrutar de las cosas más cotidianas para ser más felices.

Aunque es difícil generalizar, pues los elementos que más contribuyen al bienestar inmediato son subjetivos, existe una serie de costumbres o experiencias comunes que, según las investigaciones, hacen felices a la mayoría de personas. He aquí una lista de las actividades más eficaces parar incrementar nuestro bienestar cotidiano.

Socializar, practicar sexo y hacer ejercicio físico.

Las mayores cotas de felicidad se alcanzan cuando se realiza alguna de estas tres actividades, según se deduce de un estudio de la Universidad de Harvard realizado por los psicólogos Matthew A. Killingsworth y Daniel T. Gilbert sobre una muestra de más de 5.000 personas originarias de 83 países diferentes. Unas conclusiones que ratifican los resultados de otras investigaciones previas y que asocian la concentración y la atención en una única actividad con los niveles de bienestar. Cuanto más dispersa esté nuestra mente, más infelices seremos, y viceversa, como también insisten Manel Baucells y Rakesh Sarin en Engineering Happiness: A New Approach for Building a Joyful Life.

El sentido del humor tiene un fuerte valor terapéutico, pero el mero hecho de sonreír es un hábito que nos ayudará a enfocar las situaciones desde una óptica mucho más positiva.

“Una mente concentrada es una mente feliz”, como se asegura en un estudio de la Universidad de Harvard. La investigación concluyó que los trabajadores que están pensando en algo distinto a la tarea que realizan (un 46% según sus cálculos) eran mucho más infelices. La capacidad para concentrarse tiene unos efectos emocionales positivos, por lo que merece la pena intentarlo para alcanzar la felicidad. Por otra parte, pocas dudas existen sobre el hecho de que tener relaciones sexuales es una de las actividades que más felices hacen a la gente. Según un estudio empírico publicado en la American Economic Review, el sexo está el primero de la lista de una serie de 20 actividades asociadas a la felicidad.

Sonreír y potenciar el sentido del humor.

El sentido del humor tiene un fuerte valor terapéutico, pero el mero hecho de sonreír es un hábito que nos ayudará a enfocar las situaciones desde una óptica mucho más positiva. Al tiempo que ayuda a desdramatizar las situaciones difíciles y a potenciar los buenos momentos, el humor ayuda a pensar de forma racional, proporciona sentimientos positivos de alegría y gozo, así como nuevas herramientas para afrontar los problemas. Por tanto, reírse refuerza las emociones positivas y contrarresta las negativas. Puede parecer exagerado que el simple hecho de cambiar la expresión facial para sonreír altere tanto y tan rápido nuestro estado de ánimo, pero así lo concluyen la mayoría de estudios.

Las personas que más sonríen a lo largo del día, aunque no sea de forma demasiado natural, tienen una actitud ante la vida mucho más positiva y optimista que aquellos que, por el contrario, se muestran más serios o tristes. En un estudio publicado en el en la revista científica Cognition and Emotion se explica que estos gestos activan en el subconsciente recuerdos del pasado asociados a la felicidad.

El sentido del humor tiene un fuerte valor terapéutico, pero el mero hecho de sonreír es un hábito que nos ayudará a enfocar las situaciones desde una óptica mucho más positiva.

 

Evitar compararnos con quien es superior a nosotros.

La siesta es esencial para aquellos que necesitan un poco de relajación, aminorar el estrés y la ansiedad

Las comparaciones son odiosas, máxime cuando se tratan de establecer con alguien que está en una situación de superioridad. Según una investigación de la psicóloga del Cognitive Behavioural Therapy Associates, Isabelle Bauer, cuando nos comparamos con personas que están en mejor situación que nosotros sólo conseguiremos sentirnos mal. Por el contrario, y aunque parezca un tanto políticamente incorrecto, suele reportar sensaciones satisfactorias el hecho de compararse con quien está en peor situación.

Quizá por este motivo, ayudar a personas que estén en peor situación que nosotros aumenta los niveles de felicidad. Y es que los comportamientos altruistas generan empatía y permiten que apreciemos mucho más lo que tenemos, como se concluye en el estudio Doing well by doing good. The relationship between formal volunteering and self-reported health and happiness.

Ejercitar la mente.

Realizar tareas cognitivas complejas, principalmente aquellas relacionadas con las matemáticas, permiten mejorar el estado de ánimo y aplaca las emociones negativas. Nada mejor que ponerse a calcular la declaración de la renta cuando se te pase por la cabeza volver con tu ex…

Dormir la siesta.

La siesta es esencial para aquellos que necesitan un poco de relajación, aminorar el estrés y la ansiedad. La gran mayoría de los mamíferos están biológicamente programados para dormir durante breves períodos a lo largo del día, por lo que la siesta es una pulsión natural que no se debería eludir.

Según los resultados de este estudio, publicado en el Journal of Sleep Research, las personas que duermen diariamente la siesta son capaces de recordar mejor los conceptos aprendidos durante el día que el resto y tienen una mejor capacidad para afrontar y resolver problemas complejos, sobre todo si se alcanza la fase REM. En definitiva, la siesta no es una pérdida de tiempo, sino todo lo contrario, pues contribuye a que seamos más felices y encararemos de una forma más positiva el resto del día.

Ref. El Confidencial 17/07/2014

 

Claves para dominar el estrés

Claves para dominar el estrés

Correos a cualquier hora del día (y la noche), llamadas continuas, ‘dead lines’ imposibles. Desde que nos levantamos hasta que nos ponemos el pijama, la jornada laboral nos invade de pleno. El estrés es uno de los responsables del cansancio, el mal humor y las represalias. Hablamos con una experta de su incidencia real y de algunas fórmulas prácticas para controlarlo.

“El estrés es una situación de estado del organismo caracterizado por la tensión o falta de tranquilidad ante una posible amenaza o presión externa, bien sea real o imaginaria”, explica Itziar Digón, psicóloga especializada en nutrición y buenos hábitos de vida del centro madrileño Tacha.

Según los expertos, cierto grado de estrés es normal e incluso necesario, ya que ayuda a madurar y avanzar. El problema surge cuando la tensión propia del estrés desemboca en desasosiego. Es entonces cuando se convierte en un problema. En palabras de Marc Zollicoffer, director de formación de Aveda, la sociedad actual hace que el ciudadano esté en constante estado de huida o lucha y no fomenta que éste dedique tiempo suficiente al descanso y a la regeneración.

Los síntomas del colapso

Mentales: tensión, irritabilidad, problemas de concentración, cansancio excesivo, problemas de sueño, preocupación, tristeza…

Físicos: boca seca, aumento de la frecuencia cardiaca, malestar estomacal, deseo frecuente de orinar, palmas de las manos sudorosas, dolor de espalda, tensión muscular que puede causar contracturas y dolor, mareos, problemas para respirar.

 

¿Se puede erradicar?

No podemos vivir sin estrés, pero, según Digón, existen algunas pautas y hábitos de vida que ayudan a controlarlo. Estas son algunas:

  • Incorporar actividades que renueven tanto física como psicológicamente; descanso, actividades de ocio, técnicas de relajación, deportes como andar o nadar. Según Digón, siempre es más fácil añadir nuevas conductas que eliminar antiguas.
  • Mantener una dieta saludable y evitar el abuso de cafeína y alcohol -enemigos acérrimos de las mentes estresadas.
  • Ponerse límites. Nadie es perfecto ni tiene por qué serlo. “Hay que aprender a distinguir entre lo que se puede hacer y lo que es imposible o no está a nuestro alcance”, asegura la psicóloga.
  • Priorizar las actividades para gestionar el tiempo de forma más eficaz.
  • Ser permisivo con los sentimientos y aprender a decir no.
  • Equilibrar obligaciones y placeres.
  • Premiarse cuando se ha alcanzado un objetivo.
  • Verbalizar los sentimientos. La expresión oral es el principio de la cura de muchos problemas menores que, si permanecen ocultos, pueden hacerse cada vez más grandes…

 

Ref. El Mundo 12/07/2014

 

5 ideas para conectar emocionalmente con tu pareja

5 ideas para conectar emocionalmente con tu pareja

Cuando comenzamos una relación de pareja todo marcha sobre ruedas pero más tarde, con el paso del tiempo y la convivencia, comienzan a aparecer los problemas. Si no estamos atentos, comenzaremos a distanciarnos y un buen día nos daremos cuenta de que son más las cosas que nos separan que aquellas que nos unen.

Esto se debe a que, de manera inconsciente, damos por hecho que la otra persona siempre estará ahí, que una vez que la hemos conquistado es nuestra. Sin embargo, lo cierto es que la relación de pareja es algo que se debe alimentar día tras día y, si no lo hacemos, corremos el riesgo de alejarnos emocionalmente, de convertirnos en dos extraños.

La buena noticia es que existen pequeñas cosas que nos ayudan a conectar con nuestra pareja y mantenernos unidos como si fuese el primer día. ¿Cuáles son?

 

1. Hacer cosas juntos

Puede parecer una verdad de Perogrullo pero lo cierto es que la mayoría de las parejas que llegan a una consulta de Psicología buscando ayuda han seguido un camino común que las ha conducido al borde de la ruptura: han dejado de hacer cosas juntos. Cada cual se ha sumergido en su trabajo y su círculo de amigos dejándole cada vez menos espacio al otro. Como resultado, se limitan a compartir una serie de hábitos hogareños pero han dejado de disfrutar de actividades verdaderamente gratificantes en compañía.

Por tanto, una condición esencial para mantener viva la relación de pareja es hacer cosas juntos, no me refiero a un viaje o una cena, sino a introducir pequeños cambios en la rutina cotidiana para incluir al otro. La clave está en volver a redescubrir el placer de involucrarse en actividades juntos, en compartir espacio y emociones estando plenamente presente para el otro.

2. Propiciar el contacto físico.

La mayoría de las personas no lo nota porque es un cambio que ocurre de manera paulatina pero con el paso del tiempo el contacto físico en la pareja disminuye. No me refiero a la relación sexual sino al mero hecho de estar cerca el uno del otro. Sin embargo, recuerda que los abrazos, los roces, las caricias y la simple cercanía nos hace felices por lo que nunca escatimes en mostrar tu amor de esta manera. El tacto es una de las maneras más primitivas y viscerales de conocer a alguien y en una relación de pareja es fundamental.

3. Ser detallistas.

Hay personas más románticas que otras pero ser detallistas no tiene nada que ver con el romanticismo sino más bien con el mantenerse atentos a las necesidades de la pareja. Preguntarle cómo se siente, ayudarle a solucionar los problemas (incluso si parecen intrascendentes) o sorprenderle con detalles que le hacen feliz son pequeñas maneras para comunicar nuestro amor y mantener esa conexión emocional.

4. Compartir los intereses del otro.

Cada persona es un mundo y es inevitable que a tu pareja le agraden cosas que a ti no te gustan. Sin embargo, si tiene una pasión y sabes que para él o ella es importante, de vez en cuando puedes mostrar interés. No se trata de que finjas sino que intentes comprender su pasión y que te intereses por lo que hace. Eso aumentará vuestro grado de intimidad y compromiso, os acercará aún más y consolidará vuestros lazos. Obviamente, tu pareja también debe estar dispuesta a hacer lo mismo por ti.

5. Hacerle reír.

La risa libera endorfinas, unas hormonas que actúan como si fuesen un calmante natural propiciando un agradable estado de relajación y tranquilidad. Además, a través de la risa conectamos con los demás, capturamos su atención y hacemos que esa persona quiera estar a nuestro lado. De hecho, si miras atrás, te darás cuenta de que al inicio de la relación ambos reíais mucho, lo cual significa que disfrutabais estando juntos y que os esforzabais por agradarle al otro. Por tanto, es importante que mantengas ese espíritu.

 

 

Mente propositiva

Mente propositiva

¿Sabes qué caracteriza a una persona propositiva?

Tal vez te haya sonado un poco extraño el término “propositiva” pero es la que más se adapta a este perfil de ser humano. En los libros de autoayuda y superación personal ya se está añadiendo y analizando. Sin dudas, ser alguien propositivo es beneficioso para su entorno y hasta para el planeta. Se dice que una persona que asume una actitud analítica, evalúa críticamente los sucesos, genera soluciones a los problemas y piensa alternativas para actuar es un “propositivo”.

Entonces, su vocación se basa en la acción una vez que hubo reflexión y se llegó a una conclusión. Es todo lo contrario a una persona impulsiva y están en “la vereda de enfrente” con las pasivas. En su lugar, propone argumentos o respuestas valoradas para poder lograr un cambio o una mejor en una situación puntual o varias.

Otra de las características de este grupo es que convierten sus ideas en planes de acción que llevan a cabo en el corto plazo. No suelen descansar hasta verlos que se concretan o finalizan. Esto significa que un propositivo no sólo lanza el proyecto, sino que da todo de si para cumplirlo. Pueden asumir sin problemas el liderazgo de una empresa, ser el que saque adelante una pareja o hacer lo imposible para que una familia se lleve bien.

El carácter del propositivo cuenta con rasgos más que distintivos, por ello es que nos resulta sencillo detectarlo. Lo bueno es que cualquier persona que no lo lleve como algo innato lo puede aprender y poner en práctica. Sin dudas, es un cambio realmente sustancial para la vida, porque nos permite ser mejores con nosotros mismos y con los demás. Pensar en buenas ideas para ayudar al prójimo, resolver cualquier situación que nos incluye y no hablar sin pensar son habilidades que no todos poseemos pero que vale la pena intentar añadirlas a nuestro perfil.

Para ser un buen propositivo no basta lanzar al aire cientos de ideas “posibles”, sino encontrar la que más se adapta a la realidad, pensando bien, analizando las variables y los potenciales resultados. Hay que estar dispuesto a cargar con la mochila de la responsabilidad y hacernos cargo de lo que se obtenga por nuestra iniciativa.

 

Rasgos característicos de los propositivos.

Estas son las tres habilidades con las que cuenta una persona propositiva. Puede ser que haya nacido con ellas o bien que las formó y desarrolló a lo largo de su vida. Conocerlas es una buena manera de comenzar a actuar con estos valores.

Piensa antes de actuar: un propositivo está completamente consciente de que precisa de la inteligencia, la astucia y la rapidez necesaria para poder pensar con sabiduría y conseguir excelentes resultados en todo lo que se propone. Probablemente sea una persona más bien reservada, pero que cuando habla, todos se callan para escucharla. Puede que también se dirija al resto de una manera muy específica, analizando palabra por palabra y gesto por gesto. Siempre tiene en claro sus pensamientos antes de informarlos al resto (puede ser la pareja, los empleados, los amigos, etc). Hasta puede ocurrir que tengan una idea definida de antemano pero sean un tanto sensibles a determinar cuál es el momento adecuado para que los demás aprecien su esfuerzo o piensen que se trata de algo relevante y útil.

No se siente amenazado por propuestas contrarias a las propias: Esta es una diferencia clave con los que suelen ofrecer una gran cantidad de proyectos pero que se enojan cuando ninguno (o sólo algunos) son aceptados o tomados al pie de la letra. Un propositivo ve siempre la posibilidad de reformular sus ideas en base a lo que dicen los demás. Si un líder cuenta con esta maravillosa característica, verá en los que lo apoyan y rodean una fuente más de donde tomar información para seguir actuando. En una frase o desaprobación del otro observará no una traba u obstáculo, sino una oportunidad de crecimiento o de enriquecimiento para el futuro. No esperan tampoco que todo lo que diga sea tomado sin cambiar ni una tilde o coma. Sabe que cada persona es diferente y que si bien para él es una excelente idea, puede que a los demás no les parezca así. En lugar de enojarse, canaliza ese sentimiento para conseguir mejorar su versión de los hechos y sobre todo, obtener mejores proyectos e iniciativas.

Siempre hace lo que dice: Otra diferencia con los típicos “charlatanes” que sólo hablan y no actúan en consecuencia. Lamentablemente hay muchos de este tipo en el mundo. Sin embargo, una persona propositiva concluye la gran mayoría (por no decir la totalidad) de lo que se propone, porque confía en sus habilidades y a la vez, ha analizado muy detalladamente la respuesta o plan de acción. Implica coherencia en todos los casos, porque sus acciones son consecuentes con sus enunciados, formulaciones y propuestas. Esto quiere decir, entonces, que practica lo que predica o que enseña con el ejemplo. Sin dudas, es lo que lo convierte en una persona tan valiosa y a la vez, tan buscada por las empresas, por ejemplo. Lo bueno es que cualquiera puede pasar a ser propositivo si, justamente, se lo propone.

 

Ref.: lamenteesmaravillosa – Yamila Papa – 06/04/2014

 

Leer es el camino al bienestar

Leer es el camino al bienestar

Cervantes y Shakespeare nos enseñaron el gran valor de la lectura. Hoy día hemos dejado de lado este hábito y la superficialidad en la forma de leer ha acaparado nuestras vidas.

Un libro es un tesoro y el tiempo de lectura debería ser sagrado para todos. Hoy todo son prisas y no nos damos cuenta de que el libro es el mejor amigo del ser humano.

Mª Jesús Álava, directora del Centro de Psicología Álava-Reyes, y Javier Urra, psicólogo clínico y pedagogo terapeuta, nos animan a leer y nos desvelan los secretos que este hábito esconde.

Nos encontramos en una situación en la que fluyen la crisis y el desánimo, por lo que todas aquellas actividades que tienen el objetivo de llenarnos de ilusión se alejan de nuestras prioridades. Llenamos el hueco de lo esencial y dejamos la lectura para otra ocasión.

“En general, las actividades más relacionadas con el ocio y el crecimiento personal sufren una merma cuando tenemos la necesidad de cubrir nuestro tiempo con aspectos más “urgentes”. La lectura es algo intelectual y pasa a ser secundaria”, explica Álava.

¿Qué buscamos en la lectura?

Muchas veces, buscamos en la literatura soluciones a las situaciones que se nos presentan en nuestra rutina. “Sigue habiendo personas que ven en los libros la salida de un conflicto que invade su vida, es decir, buscan una forma de ilusionarse y de evadirse”, añade la psicóloga.

El perfil de los lectores es muy amplio, ya que depende del tipo de producto que se ofrezca en las librerías. Las mujeres tienen tendencia a leer aquellos que abordan la educación de los hijos, temas emocionales y de autoestima, y de comunicación; mientras que los hombres suelen dedicar sus ratos de lectura a temas de ámbito profesional.

Cuando se trata de libros de psicología o autoayuda, los lectores más frecuentes son personas con un buen nivel educativo, así como aquellas con un nivel más básico que intentan buscar una respuesta a sus problemas.

Un libro, una ilusión

La lectura produce una ilusión y nos transporta a un mundo que podemos hacer enteramente nuestro. “Tú eres el principal protagonista y decides lo que quieres hacer”, subraya Mª Jesús Álava.

“Hay determinados libros que provocan cierta ilusión e impulsan a la acción, que es algo fundamental. Estamos viviendo de forma reactiva, y es que según nos llegan las cosas, vamos reaccionando. Un buen lector intenta ser proactivo y tener claro qué es lo que busca en su vida y lo que tiene que hacer para conseguirlo”, dice Álava.

Un libro es un medio esencial para buscar nuevas fórmulas que aplicar y para aportar experiencias hacia otros. A veces buscamos en la lectura el ánimo que hemos perdido. Las páginas nos aportan una actitud positiva que nos ayuda a superar nuevas dificultades.

Leer nos invita a la reflexión y no a hundirnos en una crisis más grande de la que ya podamos tener.

Hay un problema entre el libro y la acción, ya que, por ejemplo, la mayoría de los libros que los adolescentes leen contienen signos de violencia. Esto luego hace estragos en la vida real, por lo que facilitar el paso de la realidad a los lectores es una de las funciones que tienen los autores. “Tenemos que conseguir que haya un antes y un después en la lectura de determinados libros”, señala la experta.

Ventajas y beneficios de la lectura.

Entrenamos la atención y la reflexión. Por tanto, buscamos soluciones y tomamos decisiones.

Nos crea un espíritu positivo y abierto, además de impulsarnos mucho más a la acción.

La mente y los sentimientos se abren mientras prestamos atención a las historias que leemos. “Necesitamos la lectura para reír y llorar, nos da sentido del humor y nos transmite emociones”, señala Javier Urra.

Abrir un libro nos da paz. “Cuando hacemos una lectura de forma concentrada, se convierte en un equivalente a la relajación emocional”, afirma la especialista.

La creatividad es algo que se trabaja mucho con la lectura y si esta es diaria, es un estímulo permanente que ayuda a nuestro desarrollo intelectual.

Enriquecemos el lenguaje. “Nos ayuda a aumentar el nivel de cultura general y esto es lo que nos hace ser seres humanos”, afirma Urra.

“Es como si te frenara. Siempre que terminamos de leer, lo hacemos con una sonrisa en el rostro”, relata la especialista en psicología.

Lectura superficial, error fatal

La falta de comprensión lectora y de expresión verbal son los dos problemas que aparecen con la poca atención que ponemos a la hora de abrir un libro. Una persona que lee sin profundidad, es una persona mucho más susceptible de caer en la manipulación porque, de esa forma, se trabajan menos las ideas propias, se reflexiona menos y no se tienen los conceptos tan claros.

“Si queremos coger las riendas de nuestra vida, hay que partir de una serie de principios que sean realmente nuestros”, resalta Álava.

Las nuevas tecnologías, una gran influencia

“La tecnología es uno de los principales factores que hacen que la lectura no nos resulte tan importante”, dice Javier Urra. Leemos de forma superficial, y es que los soportes más modernos están ganando terreno en este aspecto.

Mª Jesús Álava sostiene: “Hay gente que devora libros y esto, casi siempre, ocurre con la literatura de ficción. Es mucho más fácil leerlos en formato digital y lo que ocurre es que, al tenerlos en este soporte, no los volvemos a leer ni trabajamos sobre ellos”. Es distinto el caso de los libros de no ficción, en concreto los denominados de autoayuda, ya que la mayoría sí tendemos a quererlos en papel.

Depende del tipo de lectura, las nuevas tecnologías tienen más o menos impacto.

¿Cómo crear el hábito?

Elegir un libro con un tema que motive, un libro que al lector le vaya a resultar estimulante y atractivo.

Buscar un momento del día en el que la lectura pueda encajar perfectamente.

Comenzar con cinco minutos. A medida que avanzan los días, el tiempo de lectura aumentará un minuto.

Al llegar a veinte minutos, será el momento para aumentar el minuto de lectura cada dos días. El momento en el que hayamos alcanzado los 30 minutos, ese rato se convierte ya en un momento de reflexión.

 

¿Qué pasa cuando terminamos el libro?

Hay que pensar en el siguiente.